Glosario de términos Montessori




Para el fácil entendimiento de los textos que están relacionados con el método Montessori, me ha parecido buena idea hacer este glosario de los términos más utilizados.


Mente absorbente: Una mente capaz de absorber conocimiento rápidamente y sin esfuerzo. María Montessori dijo que el niño desde el nacimiento hasta los seis años tiene una “mente absorbente”. 

Adaptación: relacionado con la idea de una mente absorbente, es un poder especial del niño pequeño que puede ser llamado, el poder de la adaptación. Este poder es un proceso por el que el niño absorbe la cultura de su tiempo y lugar, incorporando todo el ser, las costumbres, las ambiciones y actidudes de una sociedad simplemente viviendo en tal sociedad. 

Análisis del movimiento: una técnica utilizada por los profesores Montessori. El adulto, al mostrar una acción compleja a un niño, lo divide en partes y muestra un paso a la vez, ejecutando cada movimiento lenta y exactamente. La acción se convierte así en una secuencia de movimientos simples y el niño tiene mayores posibilidades de éxito cuando “se les da la libertad de hacer uso de ellos”. 

Casa de niños: el nombre en italiano es “Casa dei Bambini”. Un lugar para niños de 3-6 años para vivir y crecer. Todo lo necesario para un desarrollo humano óptimo se incluye en un entorno seguro. 

Clasificación: asignar o distribuir según características comunes. El niño pequeño participa en actividades de clasificación porque el proceso es esencial para la construcción del intelecto. El aula Montessori ofrece muchas oportunidades para la clasificación.

Concentración: el acto de concentración. El niño pequeño centra su atención en aspectos del medio ambiente esenciales para el desarrollo. Desde una perspectiva Montessori, la concentración es “una actividad consistente concentrada en un solo trabajo, un ejercicio sobre algún objeto externo, donde los movimientos de las manos son guiados por la mente”. 

De lo concreto a lo abstracto: una progresión lógica y apropiada para el desarrollo. El niño es introducido a un material concreto que encarna una idea abstracta como el tamaño o el color. Con la experiencia práctica, la mente del niño agarra la idea inherente en el material y forma una abstracción. Solo a medida que el niño se desarrolla es gradualmente capaz de comprender la misma idea de forma simbólica. 

Control de error: cada actividad Montessori proporciona al niño alguna forma de evaluar su propio progreso. Esto pone el control en manos del alumno y protege la autoestima y la automotivación del niño. El control de error es un aspecto esencial de la autoeducación.

Coordinación del movimiento: uno de los principales logros de la primera infancia. A través de la propia actividad del niño, refina la coordinación muscular y consecuentemente adquiere niveles cada vez más altos de funcionamiento independiente. Debido a esta necesidad de desarrollo, los niños se sienten atraídos por actividades que implican movimiento y especialmente en pasatiempos que exigen cierto nivel de exactitud y precisión.

  Creatividad-imaginación: la imaginación implica la formación de un concepto mental de lo que no está realmente presente para los sentidos. La creatividad es un producto de la imaginación y resulta de la recombinación mental de las ideas imaginadas de formas nuevas e inventivas. Ambas son imágenes mentales dependientes formadas a través de la experiencia sensorial. 

Ciclo de actividad: los niños pequeños, cuando participan en una actividad que les interesa, la repetirán muchas veces, y sin razón aparente, deteniéndose repentinamente sólo cuando hayan satisfecho la necesidad interior que les instó a hacer la actividad. Para permitir la posibilidad de ciclos de trabajo largos y concentrados, Montessori aboga por un periodo de trabajo ininterrumpido de 3 horas. 

Desarrollo de la voluntad: la habilidad de querer o elegir hacer algo con intención consciente, se desarrolla gradualmente durante la primera fase de vida y se fortalece a través de la práctica. El ambiente Montessori ofrece muchas oportunidades para que el niño elija. La fuerza de voluntad, o el autocontrol, resulta de las muchas pequeñas opciones de la vida diaria en una escuela Montessori. 

Desviaciones: comportamiento comúnmente visto en los niños que es el resultado de algún obstáculo para el desarrollo normal. Tal comportamiento se puede entender comúnmente como negativo (un niño tímido, un niño destructivo, etc) o positivo (un niño pasivo, tranquilo). Las desviaciones positivas y negativas desaparecen una vez que el niño comienza a concentrarse en un trabajo libremente elegido. 

 Disciplina desde el interior: autodisciplina. La disciplina en un aula Montessori bien administrada no es el resultado del control del maestro, ni de recompensas o castigos. Su fuente viene de dentro de cada niño individual, que puede controlar sus propias acciones y hace elecciones positivas con respecto al comportamiento personal. La autodisciplina está directamente relacionada con el desarrollo de la voluntad.

Ejercicios de vida práctica: esta es una de las cuatro áreas del ambiente preparado Montessori. Los ejercicios de vida práctica se asemejan al simple trabajo de la vida en el hogar: barrer, quitar el polvo, limpiar los platos, etc. Estas actividades útiles ayudan al niño a adaptarse a su nueva comunidad, a aprender autocontrol y comienzan a verse a sí mismo como una parte contribuyente de la unidad social. Su intelecto crece mientras trabaja con sus manos, su personalidad se integra como el cuerpo y la mente funciona como una unidad. 

 Falsa fatiga: un fenómeno observado en las Casas de Niños de todo el mundo, a menudo aproximadamente a las diez de la mañana. Los niños parecen perder interés en el trabajo, el comportamiento se vuelve desordenado y el nivel de ruido aumenta. Puede parecer que los niños están cansados. Sin embargo, si la directora entiende que esto es simplemente falsa fatiga, volverán a trabajar por su cuenta y su trabajo estará en un nivel aún más alto que antes. 

Gracia y cortesía: un aspecto de la vida práctica. Las pocas lecciones que demuestran comportamientos sociales positivos que ayudan al niño a que se adapte a la vida en grupo y le arman con el conocimiento del comportamiento socialmente aceptable. Es información práctica, útil tanto dentro como fuera de la escuela. 

Ayuda de la periferia: la periferia es aquella parte del niño que entra en contacto con la realidad externa. El niño toma impresiones a través de los sentidos y del movimiento. La ayuda desde la periferia significa presentar objetos y actividades de tal manera que evoquen un movimiento intencional por parte del niño. “Nunca le damos al ojo más de lo que le damos a la mano”. 

Tendencias humanas: un principio central de la filosofía Montessori es que los seres humanos exhiben una predisposición a la exploración, la orientación, el orden, la abstracción, el trabajo, la autoperfección, la comunicación y una vida espiritual. Las tendencias son universales, abarcan la edad, la cultura y las barreras raciales. Existieron desde el amanecer de la especie y son probablemente de origen evolutivo. “Montessori subraya la necesidad de servir a aquellos rasgos especiales que han demostrado ser tendencias del hombre a lo largo de la historia. 

Independencia: no depender de otro. Los hitos normales de desarrollo como el destete, el habla, etc pueden ser vistos como una serie de eventos que permiten al niño alcanzar mayor individualización, autonomía y autorregulación. A través de los cuatro planos de desarrollo, el niño y el joven continuamente buscan ser más independientes. Es como si el niño dijera: “Ayúdame a ayudarme”. 

 Aislamiento de dificultad: antes de dar una presentación, la maestra Montessori analiza la actividad que quiere mostrar al niño. Los procedimientos o movimientos que pueden resultar problemáticos son aislados y enseñados al niño por separado. Por ejemplo, se muestra el movimiento simple de sujetar y cortar con tijeras antes de cortar líneas curvadas o en zigzag. Los pañuelos plegables se muestran antes de limpiar la mesa, una actividad que requiere plegado. Una tarea no debe ser tan dura que llegue a ser abrumadora, ni tan fácil que sea aburrida. 

Preparación indirecta: el modo en que la naturaleza tiene de preparar la inteligencia. En cada acción hay un interés consciente. A través de este interés, la mente está siendo preparada para algo en el futuro. Por ejemplo, un niño podrá disfrutar de la puesta de varias formas triangulares, totalmente inconsciente de que a causa de este trabajo luego su mente aceptará más la geometría. También la llamada “preparación remota”, el propósito educativo más profundo de muchas de las actividades de Montessori es remoto en el tiempo. 

Apreciación del idioma: desde los primeros días en el aula Montessori, los niños tienen la oportunidad de escuchar historias verdaderas sobre temas desconocidos, contados con gran expresión. Canciones, poemas y rimas son una parte de la vida cotidiana de la clase. La maestra modela el arte de la conversación y escucha respetuosamente a sus estudiantes. Mirar hermosos libros con imágenes hermosas y realistas es también una parte de la apreciación del lenguaje. 

Explosiones del lenguaje: el desarrollo humano suele ser lento y estable. Las adquisiciones parecen llegar de repente, casi de la noche a la mañana, y con un impacto explosivo. Tales explosiones de aprendizaje son la repentina manifestación exterior de un largo proceso de crecimiento interno. Por ejemplo, la explosión del lenguaje hablado alrededor de los dos años de edad es el resultado de muchos meses de preparación interna y de desarrollo mental. 

Mente matemática: todos los bebés nacen con mentes matemáticas. Es decir, tienen una propensión a aprender cosas que mejoran su capacidad de ser exactas y ordenadas, de observar, comparar y clasificar. Los seres humanos naturalmente tienden a calcular, imaginar, abstraer y crear. Pero esta parte vital de la inteligencia debe recibir ayuda y dirección para que se desarrolle y funcione. Si la matemática no es parte de la experiencia del niño pequeño, su mente subconsciente no la aceptará en una fecha posterior.

Máximo esfuerzo: los niños parecen disfrutar del trabajo difícil, el trabajo que pone a prueba sus habilidades y proporciona una idea de su creciente poder. Se regocijan en dar su máximo esfuerzo. Un niño pequeño se esforzará por llevar una bandeja con vasos de zumo o en empujar una carretilla pesada mientras que los niños en edad escolar, si se les permite hacer sus propios problemas preferirán hundir sus dientes en una ecuación desafiante (1+2+3+4…+10) en lugar de perforar en 3+5=_ y 6+2=_. 

Juegos de memoria: durante el periodo de 3 a 6 años, los niños construyen su memoria. Los juegos sensoriales proporcionan a los niños la oportunidad de fortalecer sus músculos mentales. Un juego típico es el siguiente: un niño recoge una forma geométrica de un cajón, traza ligeramente la forma con sus dedos y la pone sobre la mesa. Entonces ha de llevar la forma en su mente mientras camina hacia una habitación llena de distracciones y encuentra su pareja entre varias tarjetas en el extremo opuesto de la sala. Juegos como este construyen memoria visual, un componente clave de la lectura. Los juegos similares se juegan usando otros modos sensoriales: auditivo, táctil, etc. 

Edades mixtas: una de las características del método Montessori es que los niños de edades mixtas trabajan juntos en la misma clase. Las agrupaciones por edad se basan en planos de desarrollo. Los niños de 3 a 6 años de edad están juntos en la Casa de Niños. Los niños de seis a nueve años comparten primaria y también está compuesta por niños de 9 a 12 años. Debido a que el trabajo es individual, los niños progresan a su propio ritmo, hay cooperación más que competencia entre edades. 

Normalización: si los niños son repetidamente capaces de experimentar periodos de concentración espontánea en un trabajo libremente elegido, comenzarán a mostrar las características del desarrollo normal. El amor al trabajo, el apego a la realidad y el amor al silencio y al trabajo solo. Los niños normalizados son niños más felices: entusiastas, generosos y útiles a los demás. Ellos hacen elecciones de trabajo constructivas y su trabajo refleja su nivel de desarrollo. 

Obediencia: un acto de voluntad que se desarrolla gradualmente, mostrándose “inesperadamente al final de un largo proceso de maduración”. Mientras que el desarrollo interno está sucediendo, los niños pequeños pueden obedecer ocasionalmente, pero ser completamente incapaces de obedecer constantemente. A medida que su voluntad se desarrolla a través del ejercicio de libre elección, los niños empiezan a tener la autodisciplina o el autocontrol necesarios para la obediencia. 

Puntos de interés: María Montessori se dio cuenta de que si los niños pasan demasiado tiempo en una tarea compleja o no logran dominar los detalles necesarios, el ejercicio deja de interesarles. Señaló que los puntos de interés se intercalan a lo largo de cada actividad. Estos puntos guían al niño hacia el objetivo y estimulan la repetición y el interés ofreciendo retroalimentación inmediata, o lo que María Montessori llamó “control de error”. El desempeño del niño se perfecciona a través del ensayo y del error, los puntos de interés que actúan como señales en el camino del éxito. 

Ambiente preparado: el aula Montessori es un ambiente preparado por el adulto para niños. contiene todos los elementos esenciales para un desarrollo óptimo, pero nada superfluo. Estos incluyen el orden y la realidad, la belleza y la simplicidad. Todo es de tamaño infantil para mejorar el funcionamiento independiente de los niños. un adulto entrenado y un grupo suficientemente grande de niños de edades mixtas constituyen una parte vital del ambiente preparado. 

Presentación: el maestro no enseña en el sentido tradicional, sino que muestra al niño cómo usar los diversos objetos y luego le deja libre para explorar y experimentar. Esto se llama presentación. Para ser eficaz, debe hacerse lentamente y exactamente, paso a paso, y con un mínimo de palabras. 

Embrión psíquico: los primeros tres años de vida son un periodo de concentración mental, así como los nueve meses en el útero son un periodo de creación física. El cerebro espera experiencia en el medio ambiente para dar cuerpo al plan genético. Puesto que tanto desarrollo mental ocurre después del nacimiento, María Montessori llamó al niño humano, embrión psíquico. 

Repetición: el trabajo del niño pequeño es muy diferente al del adulto. Cuando un adulto trabaja, se plantea para lograr alguna meta y finaliza cuando logra el objetivo. Un niño, sin embargo, no trabaja para lograr una meta externa, sino interna. En consecuencia, repetirá una actividad hasta que logre la meta interna. El impulso inconsciente de repetir ayuda al niño a coordinar un movimiento o a adquirir alguna habilidad. 

Periodos sensibles: los niños pequeños experimentan periodos transitorios de sensibilidad y están intrínsecamente motivados o instados a la actividad por sensibilidades específicas. Se cree que un niño en un periodo sensible exhibe una concentración espontánea cuando participa en una actividad que coincide con una sensibilidad particular. Por ejemplo, los niños en un periodo sensible para el orden serán atraídos por las actividades que implican ordenar. Se les observará eligiendo tales actividades, volviéndose profundamente concentradas, repitiendo a veces la actividad una y otra vez, sin recompensa ni estímulo. Los niños pequeños son naturalmente atraídos por aspectos del medio ambiente que satisfacen sus necesidades de desarrollo. 

Materiales sensoriales: los materiales sensoriales fueron creados para ayudar a los niños en el proceso de creación y de organización de su inteligencia. Cada material científicamente diseñado aísla una cualidad que se encuentra en el mundo como el color, el tamaño, la forma, etc, y este aislamiento enfoca la atención en este aspecto. El niño a través de la manipulación repetida de estos objetos, llega a formar ideas claras o abstracciones. Lo que no se puede explicar con palabras, el niño aprende por experiencia trabajando con los materiales sensoriales.

 De lo simple a lo complejo: pasar de lo simple a lo complejo es un principio utilizado en la secuencia de presentaciones en un aula Montessori. Los niños se introducen primero en un concepto o idea en su forma más simple. A medida que avanzan y son capaces de hacer conexiones más complejas, finalmente son capaces de manejar información que está menos aislada. 

Socialización: el proceso mediante el cual el individuo adquiere los conocimientos y las disposiciones que le permiten participar como un miembro efectivo de un grupo social y un orden social determinado. El aprendizaje social óptimo tiene lugar cuando los niños están en edades diferentes. 

Juegos de sonido: muchos niños saben el alfabeto pero no han analizado los sonidos en palabras ni son conscientes de que las palabras se componen por sonidos separados (conciencia fonémica). A partir de los dos años o tan pronto como el niño hable con fluidez, los juegos de sonidos pueden hacerle consciente de los sonidos de las palabras. En Inglaterra, hacen el juego de guardería “I Spy”. El sonido de la letra se pronuncia, y no el nombre de la letra.

El ciclo de trabajo es de tres horas: a través de los años de observación en todo el mundo, María Montessori entendió que los niños, cuando se les dejó en libertad, mostraban un ciclo de trabajo distinto que era tan predecible, incluso podría ser representado gráficamente. Este ciclo duró aproximadamente tres horas. En las escuelas montessori, los niños tienen tres horas de tiempo abierto e ininterrumpido para elegir el trabajo independiente, se involucran profundamente y repiten para su propia satisfacción. 

Lección en tres periodos: la famosa lección de tres periodos de Sequin, es en realidad bastante simple. El primer periodo es nombrar: “esto es espeso, esto es delgado”. El segundo periodo es reconocimiento: “dame el grueso, dame el delgado”. El tercer periodo consiste en la pronunciación de la palabra: “¿Qué es esto? En tres sencillos pasos, todo el proceso de aprendizaje se pone en juego. La lección en tres periodos se utiliza para adquirir lenguaje. 

Enriquecimiento de vocabulario: el vocabulario del niño pequeño aumenta exponencialmente de 3-6 años. para alimentar este hambre natural de las palabras, se da el vocabulario: se pueden aprender los nombres de biología, de geometría, de geografía, etc, así como los nombres de las cualidades encontradas en el material sensorial. La mente absorbente del niño toma todas estas nuevas palabras rápida y brillantemente. 

Trabajo: desde una perspectiva evolutiva, el largo periodo de la infancia existe para que los niños puedan aprender y experimentar en un ambiente relativamente libre de presión. La mayoría de los científicos sociales se refieren a esta experimentación libre de presión como un “juego” de la infancia. Los niños son serios cuando participan en el tipo de juego que satisface las necesidades de desarrollo. Dándoles libertad y tiempo, eligen actividades intencionadas en vez de las frívolas. 

De escribir a leer: en un ambiente Montessori, los niños suelen empezar a escribir antes de que puedan leer. Están dispuestos a a crear palabras con una caja de letras sueltas (el alfabeto móvil) o a escribir sus palabras con tizas o con el lápiz. Alrededor de seis meses más tarde, comienzan a entender lo que significa la lectura, y lo hacen sólo asociándolo con la escritura.

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Nunca pensaba que fuese a decir esto, porque no suelo animarme a participar en premios, ya que pienso que es difícil valorar el esfuerzo y el contenido de las personas, porque no siempre se es consciente del trabajo, de la pasión y de la perseverancia de los bloggers.

También tengo que decir que no me gusta que quienes no sean nominados o que quienes no ganen que se sientan que no lo hacen bien o que sus blogs no gustan a los demás. No quiero que se cree una especie de ambiente de competencia, porque todos nos merecemos "ganar" por hacerlo lo mejor posible.

Considero que toda persona que se atreva a tener un blog y a cuidarlo, publicando cuando puede, y con mucho cariño se merece un premio, sea de la temática que sea, publique cada día o una vez al mes.

Como a cualquier blogger, me gusta ganar visibilidad, me gusta que me lean, porque es el principal interés de un blogger, conseguir visibilidad es difícil, y esta forma es como un puentecito que acerca al objetivo.

Pero la razón de que me atreva a decir esto, es porque hay personas que se han tomado las molestias en nominarme y entonces, por ellas, yo transmito esto como agradecimiento. Pero en ningún caso, voy a molestar con mensajes de voto, porque quien quiera lo hará y quien no no, tampoco es algo que me preocupe demasiado.

PD: Por si os apetece votar, tenéis que entrar en Educación, buscar Aprendemos con mamá y clicar VOTA. Una vez habéis votado tenéis que validar vuestro email clicando en un mail que os llegará en vuestra bandeja de entrada.

¡Muchas gracias a todos!
Anabel
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El pollo Pepe




¡Qué tiernos son los libros de los más pequeñines! Me declaro una auténtica enamorada de los libros de peques, mi afición empezó al tener hijos, porque es lo que más leo desde hace seis años, y no cesa porque siempre tenemos un bebé en casa. ¡Y yo estoy más que encantada porque me gustan mucho y lo pasamos pipa juntos!

Mis hijos mayores, a pesar de que crecen y de que leen otros libros de su edad, nunca dejan de sentirse fascinados por los libros de los peques, son muy dulces, muy entrañables y divertidos. Por esta razón, El Pollo Pepe será el protagonista de hoy, precisamente por su gracia y su simpatía. 

El Pollo Pepe es un pollo amarillo precioso muy mono, como dicen mis hijos, y que se hace querer, que llama la atención, que despierta la curiosidad por conocerle. Hace poco hablábamos de las mascotas y nos decían que querían un león, poca cosa xD, o sino unas gallinas, con gallos y pollitos. Me hablaron tanto de pollitos, que al final esa misma noche soñé con un pollito que teníamos por casa, que jugaba al pilla a pilla con mi hijo siguiéndole detrás :). 

Este libro podríamos encasillarlo entre los libros de inspiración Montessori, porque presenta a un pollo como tal, explica qué come, cómo es su cuerpo,  y mediante los pop-ups que son lo más del libro, puede tocar su cuerpo y conocerle de manera divertida.



No han faltado risas, con que mi niña ha tocado la barrigota del pollo Pepe, que ha tocado el pico y le ha dado un besito, que le ha tocado las patas que son enormes, pero finalmente ve algo sorprendente al final del libro. En cada página hay algo nuevo por descubrir, muy llamativo y emocionante para los peques, y van descubriendo un poco más sobre los pollitos en general, ya que este libro se basa en la realidad.




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Vida práctica Montessori: Verter agua de una tetera a una taza




Descripción del material


  • Una bandeja en la que hay una tetera, 
  • una taza y su platillo
  • una esponja húmeda
  • un cubo del mismo color que la taza.

Edad de primera presentación: 3 años.

Objetivos directos

  • Ofrecer al niño la oportunidad de verter el agua de una tetera en una taza de manera ordenada, armoniosa y autónoma.
  • Servirse.

Objetivos indirectos


  • Coordinación motriz de los movimientos: desarrollo y autonomía psicomotriz.
  • Adaptación en el ambiente: desarrollo social, autonomía, independencia.
  • Desarrollo de la voluntad y de la concentración.
  • Preparación de la mano para la utilización de herramientas y precisión del gesto.
  • Preparación para la escritura, la pintura con la utilización de tres dedos.
  • Construcción del pensamiento lógico.
  • Construcción de la confianza en sí mismo.

Presentación

Dos variantes posibles. No hacer las dos presentaciones el mismo día, sino únicamente cuando el niño domine la primera técnica.


  1. Invitar al niño a ir a buscar el material en la estantería y depositarla en la mesa.
  2. Poner el material en la mesa, la tetera, la taza y la esponja.
  3. Coger la tetera con la mano derecha, levantarla, dirigirla por encima de la taza, inclinarla, verter el agua en la taza luego colocar la tetera en su lugar.
  4. Limpiar la mesa con la ayuda de la esponja si es necesario y vaciar la taza en el cubo. Una vez que el interés del niño finaliza, recoger el material.

Después de varios meses, presentar al niño otra manera de hacerlo.


  1. Poner la taza y el platillo en la palma de la mano izquierda y en la mano derecha la tetera y verter.
  2. Dejar la tetera y vaciar el agua de la taza en el cubo.
  3. Invitar al niño a hacer el ejercicio y a repetirlo hasta que su interés finalice.
  4. Luego invitarle a vaciarlo en el cubo y recoger el material en la estantería.
  5. Decir al niño que puede hacerlo tantas veces como quiera.

Punto de interés


  • El material.
  • El ruido del agua que cae en la taza.

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¿Hay azotes buenos?



¿Cómo definir la violencia educativa ordinaria? 

Briggite Oriol, utiliza la palabra maltrato para designar todos los métodos educativos que tocan la integridad del niño. En cuanto a mí, prefiero la expresión violencia educativa ordinaria. Esta violencia educativa ordinaria va mucho más allá del maltrato visible y tenido en cuenta por la justicia. Incluye los azotes, las bofetadas, los castigos, las humillaciones, el aislamiento, los gritos, el chantaje y las amenazas. 

Los padres no ven en general el maltrato en los azotes, en las bofetadas ni en golpear en la mano, dado que son gestos asimilados a la educación. La naturaleza humana es buena y el niño no hace siendo malo, es justamente la violencia educativa, los malos tratos y las humillaciones que contribuyen a transformar al niño en un individuo perturbado. La violencia educativa ordinaria pretende enseñar las buenas maneras al niño recurriendo a medios violentos. 

La neurociencia probó mediante imágenes cerebrales lo que ocurre en el cerebro del niño cuando sufre un azote o cualquier otra forma de violencia educativa. El miedo y el estrés que resultan tienen efectos dañinos en el desarrollo del cerebro. 

¿Por qué hay tanta resistencia a la supresión del azote? 

Las personas que se rebelan contra la ley anti-azote justifican a la vez los golpes recibidos (yo me lo merecía, eso me hizo enderezarme, no me he muerto, no me traumaticé) y los golpes dados (mi hijo se lo buscó, él me puso a prueba, él necesita límites, si tuvieseis el mismo hijo que yo no podríais hacer otra cosa). Esta resistencia es debido a varios factores:

  • Muchos de nosotros hemos recibido azotes y reproducimos tales gestos.
  • Por “fidelidad”, como nos es imposible decirse a sí mismo que nuestros padres nos han hecho daño con el pretexto del amor, nosotros estamos en la negación del mal que hemos sentido y del mal que hacemos sufrir a nuestros propios hijos cuando reciben un azote.
  • La mayoría de los padres actuales y de nuestros padres, utilizaron o utilizan el azote. 


Brigitte Oriol dice que no es muy cómodo descubrir que estamos maltratando, por ello cuando un padre que da azote escucha el discurso anti-azote mientras que está fundado científicamente, carente de juicio moral, se siente mal. Los discursos anti-azote ofenden a menudo a personas contrarias u ofendidas que no pueden retener argumentos porque se ponen en posición de defensa. 

¿Cómo llegamos a negar la realidad de violencia educativa ordinaria? 

La negación de la realidad es un mecanismo de defensa. A partir del momento en el que el ser humano se siente amenazado o en peligro, utiliza este mecanismo de defensa y se desconecta de su estado de miedo. La ocultación de malos tratos sufridos es una estrategia de supervivencia. Por naturaleza y por cuestión de supervivencia, un niño no puede sentirse en peligro con sus padres, así que prefiere desconectar. La negación salva la vida de los niños victimas de violencia educativa. Pero la persistencia de esa negación en la vida adulta impide vivir una vida serena, equilibrada y empática. 

Un padre que recibió azotes de niño, no se los dará a sus propios hijos, solamente si tomó consciencia del dolor que sintió entonces. Es ahí cuando una persona reconoce los malos tratos o las carencias afectivas de cuyas fue victima cuando podrá evitar esa situación a sus hijos y buscará información. Este trabajo es extremadamente doloroso porque sería reconocer que los padres han podido equivocarse y hacerlo mal. 

¿Llantos, caprichos y azotes merecidos? 

Los padres que recurren al azote lo justifican con que los niños son insoportables, que los ponen a prueba, que les hacen perder los nervios, que no hacen más que llorar o que reclamar atención. Pero el niño es totalmente dependiente de sus padres y tiene una necesidad vital de contacto, de proximidad física y de comprensión por parte de sus padres. 

Cuando el niño está en siutación de angustia, de alarma, de miedo o de estrés, se pondrá a llorar o a reclamar atención por parte de sus padres cuyo rol es el de protegerle, otorgarle atención y entenderle. Las crisis de los niños no son caprichos, solamente son el reflejo de dos cosas: de la inmadurez del cerebro de los niños y de su necesidad vital de apego. 

El niño no se enfada a propósito: no puede actuar de otra manera para decir a sus padres que necesita sentirse mejor con la presencia de sus padres. Cuando los padres toman los llantos de angustia, de descarga de estrés o de petición de contacto como manipulación, empiezan a no escuchar su instinto. En conformidad con tales creencias, empiezan a no responder a los llantos, a girar la cabeza para otro lado a lo que es considerado como un capricho. 

5 consecuencias de la violencia educativa ordinaria

 1. Disfuncionamiento del sistema emocional: La educación mediante la violencia educativa ordinaria, y notablemente el azote, no educa sino que crea bloqueos emocionales dado que el niño se siente obligado a desconectar sus emociones, de su mundo interno. Él aprende a hacer disfunción de su sistema emocional. El niño no podrá volver a fiarse de sus sentimientos, de sus emociones ni de sus sensaciones puesto que habrá escuchado que no hay ninguna razón para llorar ni un poco, que por el contrario su padre le dará una buena razón para llorar, que no le hace daño cuando se cae, que no tiene derecho de querer comer bombones… 

El niño pierde la receptividad a sus señales de alerta que son censadas para guiarle en su vida; pierde su brújula. Si el niño aprende que los sentimientos y las emociones no tienen ninguna importancia y que hay que obedecer a los adultos en todos los casos, las resistencias interiores y profundas, incluso las intuiciones, serán ignoradas por el niño en caso de peligro sin adulto referente “que sabe mejor o que sabe por él”. 

2. Aprendizaje de la violencia como un modelo de relación sana: Cuando interactuamos con la violencia (física o verbal) con un niño, el niño memoriza esta violencia como un modo de relación buena y sana. Este modo de relación no puede ser mala puesto que sus padres se lo ofrecieron. El niño no puede imaginarse que sus padres le hagan daño dado que ellos le hacen creer que esta violencia es por su bien. Sería demasiado doloroso para el niño darse cuenta de que sus padres son capaces de hacerle daño. 

3. Repercusión en la vida adulta

- Expresiones psicosomáticas: las situaciones de impotencia o de peligro del pasado pueden encontrarse en el presente del adulto, por ejemplo en las expresiones psicosomáticas. Un niño que fue encerrado en un armario y que reprime este recuerdo (no se acuerda de manera consciente una vez adulto) puede sufrir claustrofobia en la edad adulta sin entender el origen de esta fobia. A un adulto que sus padres que le repitieron con dureza “no respondas a tus padres”, podrá sufrir cada vez que sea intimidado.

 - La violencia como único modo de expresión y de comunicación: en una crisis de violencia, podemos ser tan malos que hemos podido tener miedo ante las agresiones de los adultos que nos rodeaban. Esperamos la menor falta del otro (hijos, cónyuge, amigos, compañeros, conocidos) para descargar con ellos todo lo que se ha acumulado anteriormente sin decir nada. 

Brigitte Oriol afirma que cuanto más somos capaces de ponernos nerviosos con nuestros hijos, más miedo hemos tenido de niños, más nos hemos sentido en peligro con nuestros propios padres (o con toda otra persona que se ocupó de nosotros cuando eramos pequeños). Maquillamos esta violencia en amor o en necesidad de educar.

 4. Pérdida de señales innatas necesarias para una vida equilibrada

- La necesidad de apego: los seres humanos están programados para buscar proximidad de un adulto de alrededor de ellos en situación de angustia para hacerles sentir mejor a lo largo de su vida (bebé, niño, adolescente e incluso siendo adulto, buscamos comprensión, apoyo, y contacto en caso de problema). La satisfacción de la necesidad de apego juega un rol fundamental en nuestra percepción de la relación con el otro (tengo confianza en el otro en caso de problema) y en la construcción de nuestro autoestima (tengo valor, puedo afirmarme sin imponerme). 

- La salvaguardia: en caso de estrés, estamos programados por varias opciones: inmovilizarse (hacer el muerto para no atraer la atención) huir o atacar. Es gracias a la producción de hormonas en nuestro organismo (adrenalina y cortisol) que esos comportamientos de supervivencia se ponen en marcha. Como un niño golpeado o amenazado por sus padres no puede huir ni defenderse, las hormonas descargadas en el organismo se vuelven inútiles y atacan al organismo visto que no pueden jugar su rol normal. 

- La imitación: el cerebro comporta neuronas espejo que se activan cuando observamos actuar a alguien. Cuando las neuronas espejo se activan, el cerebro tiene la impresión de que somos nosotros mismos quienes estamos haciendo la acción, no solamente observarla. 

Cuando el niño ve a sus padres, pegar, sus neuronas espejo se activan. Pegar a un niño es enseñarle a pegar. 

5. Una sociedad marcada por la violencia y amputada de vínculos empáticos: hablamos de golpes, humillaciones, castigos e incluso de aislamiento que pervierten la naturaleza buena del niño. Es toda la sociedad la que paga el precio de la violencia educativa ordinaria, sea por la falta de afirmación de sí mismo de algunos individuos o al contrario por su rigidez, por la violencia como modo de relación, por la aparición de problemas psicosomáticos, o por la transformación de algunos individuos perturbados en criminales. La violencia educativa fabrica verdaderas discapacidades interpersonales que a algunos les impide defenderse dignamente cuando lo necesitan, y a otros de tener sangre fría o de expresarse con afecto hacia los demás. 

¿Cómo salir de la violencia educativa ordinaria? 

Es imposible tener esta paciencia y disponibilidad 24 horas, no es por casualidad que un proverbio africano afirma que hace falta una ciudad para educar a un niño. 

Conocer las necesidades y el funcionamiento de los pequeños: no hay nada más agotador que las alertas emocionales de nuestros bebés y de nuestros hijos pero el simple hecho de saber cómo funcionan los niños, permite ya prepararse y actuar con relajación cuando sentimos que vamos a ponernos nerviosos y de poder reparar la relación si lo hicimos. Saber que la naturaleza del niño es buena y entender las necesidades de apego previenen los pensamientos del tipo: “me busca”, “me pone aprueba”, “lo ha hecho expresamente”. 

Entender y acoger el sufrimiento y las emociones del niño: la escucha activa es lo que necesita el niño. A menudo, esta escucha empática es suficiente para desactivar las crisis dado que la necesidad de apego y la comprensión del niño se han colmado. Por ejemplo, ante un niño que viene a veros diciendo que su madre le dio una bofetada, podríamos intentar entender lo que el niño ha pasado en lugar de decirle que se lo mereció.

Provocar un diálogo con el niño: Para Brigitte Oriol, los padres deberían tener el coraje de admitir sus faltas al hijo. En un verdadero dialogo, podríamos decir: 

“Se te ha pegado porque a nosotros también nos pegaron. Nosotros pensábamos que eso era lo que había que hacer. Pero ahora, nosotros sabemos que no tendríamos que habernos autorizado nunca hacer esto y nos sentimos mal por la humillación y por el sufrimiento que te hemos causado. No lo volveremos a hacer”.

Si pensamos que no seremos capaces de hacerlo tan bien, podemos añadir: 

“Me doy cuenta de que tiendo a levantar la mano cuando estoy enfadado, necesito que me digas, STOP tengo miedo”. 

La honestidad de los padres tendrá un efecto liberador en el niño. Como aprende de la actitud de sus padres, solo hay efectos positivos que esperar de tales palabras. En efecto, estas son solamente heridas reprimidas que provocan comportamientos perturbados. En revancha, no se trata de esperar un perdón por parte del niño ya que el objetivo no es liberarse de nuestra culpabilidad sino de reparar la relación. 

Aceptar y perder el hábito de violencia educativa toma tiempo y que puede ser doloroso

La violencia educativa no es normal pero es curable. Ello exige tiempo dado que necesita regresar a las heridas del pasado, abrir los ojos sobre sus propios padres y consolar a su niño interior. 

Pedir o aceptar ayuda: pedir ayuda no quiere decir ser incompetente. Es una muestra de coraje y es difícil salir de la violencia educativa sin apoyo. Puede hacerse de varias formas: 

  • Con amigos o familia. 
  • Talleres de apoyo de crianza. 
  • Grupos de apoyo en internet. 
  • Un seguimiento psicoterapéutico. 
  • Contratar a una niñera para poder descansar, cambiar de ideas, pensar en uno mismo y colmar las necesidades no satisfechas. 


Equipararse con nuevas maneras de comunicar y de vivir con los hijos

Concluiré diciendo que la disciplina positiva no es un método sino que es una filosofía, un pensamiento que encarnar. Hay herramientas y recursos que podemos conocer y que cada uno lo adaptará y no hay receta milagro para aplicar por todos los padres que entonces serían robots deshumanizados. Por otro lado, los niños necesitan padres auténticos, no padres perfectos.


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¡Comparte!: Un libro para compartir entre hermanos con cariño



Cuando solo tenemos un hijo, todo es para él, todo es suyo, aunque comparta al venir una prima o una amiga, sabe que todas esas cosas le pertenecen y que una vez que se vayan, estarán en sus manos. Pero cuando tiene un hermano que empieza a caminar y a desenvolverse solo, se dará cuenta de que entonces tendrá que compartir.

Compartir no es fácil para un niño que ha estado muchos años en compañía exclusiva de sus padres, sin que nadie interrumpiese y sin tener que repartir los ratos. No ha tenido que esperar para que le tocase el turno, ni había otro niño que cuidasen. Tener un hermano, cambia la vida a un niño, es un proceso complejo, para algunos niños es más fácil y para otros menos.

Dicen que cuando el primer hijo es muy pequeño, al tener el segundo muy seguido, no siente casi celos, y yo diría que eso depende mucho de la personalidad del hijo. Ya os hablaré más largo y tendido sobre este tema, pero ser madre de hijos seguidos, conlleva mucho sacrificio y esfuerzo físico y mental. Es muy sencillo sentirse culpable, que no se llega a todo, que ha sido una verdadera locura tomar esa decisión, pero creo que simplemente es otra manera más de criar y de ser madre, muy intenso pero muy enriquecedor también.

Haberlo hecho, me hizo tener que ponerme las pilas para espabilarme en aprender a ser madre y a educar mejor, lo que me ha permitido mejorarme mucho como persona, grandes defectos que tenía, en parte los he podido arreglar tras ser madre. Mis hijos me han aportado mucho. A menudo discuten porque quieren jugar con el mismo juguete, porque quieren ser los primeros en vez de los segundos o los terceros, porque quieren hacer lo mismo que el otro y éste se siente incomodado. Pero se quieren mucho, son muy felices juntos, y son grandes amigos.


Por eso, hoy os enseño este precioso libro que se llama ¡Comparte! de la editorial Picarona, para que conozcáis una versión muy cercana a la realidad, lo que es genial según la filosofía Montessori, porque los personajes son dos niños, una hermana mayor y un hermano pequeño, para que nuestros hijos se puedan sentir identificados. 

En este libro, se hace hincapié en que la hermana mayor siempre que tiene algo, automáticamente tiene que compartirlo con su hermano, eso se lo pide su madre. Porque su hermano bebé siente muchas ganas de curiosear y toquetear lo que ella tenga, sea lo que sea, comida, libro, juguete... 

Le cuesta un poco hacerlo, y algunas veces llega a tomárselo mal, pero va viendo lo divertido que es que comparta con su hermano, pasan juntos momentos divertidos, siempre está acompañada por él, ¡hay mucho cariño alrededor!

La letra utilizada es la letra de imprenta, pero con un tamaño bastante grande y con frases muy cortas, son unas dos o tres frases pero breves. Los niños más peques podrán identificar y explicar las situaciones con las hermosas ilustraciones. Compartir es bonito, tener un hermano con el que compartir nuestras pertenencias es una gran oportunidad de conocer de más cerca la felicidad en familia.


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